
Eran casi las cinco de la mañana del día 3 de febrero del año 2112, esperábamos en casa observando hacia el horizonte la puesta del sol, sentados en la parte superior del altillo corredizo automático, éramos dos almas desoladas, a la espera de una explicación satisfactoria que permitiera esclarecer los hechos que nos tienen sucumbidos hoy día ante este futuro incierto. Por supuesto nuestros ojos estaban protegidos contra los terribles rayos UV emanados por el sol, sobre nuestro rostro yacía una máscara que lo cubría en su totalidad, en la parte de los ojos tenia un revestimiento en vidrio polarizado que le impedía recibir de frente los terribles rayos. El resto de nuestro cuerpo también estaba protegido en su totalidad con un traje creado de un tejido llamado “SmartFabric” que había sido desarrollado por la NASA después de muchos experimentos con astronautas. La peculiaridad de esta fibra era que conseguía equilibrar la temperatura, expulsando el exceso de calor y a su vez protegía del sol.
De repente, un sonido agudo interrumpió nuestras apreciaciones, se trataba del timbre de la puerta trasera la cual conducía hacia el desierto más árido del planeta el Sahara que hacía más de 80 años se había expandido en sus cuatro direcciones. Era tanta mi ansiedad que simplemente oprimí el botón de teletransporte automático interno, por lo que en un segundo estaba frente a él. Se trataba del agente espacial Sac modelo 1220 a quien le fue encomendada la intrépida labor de cruzar el oscuro hoyo negro que conducía al pasado y que simplemente nos llevaría a la respuesta. El modelo 1220 era un sistema inteligente controlado por un microprocesador, capaz de moverse articuladamente en seis ejes. Estaba diseñado para simular el comportamiento de un humano. Una de sus funciones era rastrear la luz. Específicamente diseñado a tal efecto y su tarea en aquel instante del infinito era encontrar un punto de luz dentro de su ángulo de detección de 180º frontales y dirigirse lo más rápido posible hacia tal fuente de luz creando un campo electromagnético cuyas ondas estaban facultadas para desintegrar e integrar el átomo o sea un sistema teletransportador. En cuestión de instantes estábamos viajando a través de la luz junto con Bal mi fiel amigo y compañero de desolación. El agente Sac era el encargado de conducirnos hacia el portal celeste punto en el espacio por el cual atravesaríamos el hoyo negro sin sufrir daño alguno.
Cuando ya parecía terminar nuestro apacible viaje, algo rompió ese estado de reposo absoluto un estruendo nos sacudió fuertemente se trababa del fin del portal celeste y a su vez del hoyo negro para dar comienzo a ese umbral desconocido que significaba la entrada al pasado, era la primera vez que sobreviviente alguno cruzaba este punto, dicha hazaña fue gracias a la labor del agente espacial Sac modelo 1220 quien previamente se encargo de hacer este recorrido, verificando coordenadas de ubicación y en especial cinturones de asteroides aposentados a lo largo del recorrido, los cuales se activarían al paso de materia orgánica viviente arremetiendo toda su implacable energía en estado activo altamente nocivo a todo ser viviente. Afortunadamente no se presentaron inconvenientes en la travesía.
Una vez finalizada la teletransportación nuestra ubicación geografía era 80° latitud norte sobre el hemisferio occidental, cuadrante 23, la bitácora emitía señales que indicaban que estábamos en el valle de los Apalaches, un lugar rebosante de belleza, el color verde naturaleza invadía todo el horizonte, nuestros ojos no podían dar fe a tal resplandor. Esta fue nuestra segunda impresión, ya que la primera fue sofocadora debido a que el oxigeno invadió por completo nuestros pulmones dando la sensación de ahogamiento, nuestros pulmones solo acostumbraban recibir oxigeno ya procesado a través de los filtros de las mascaras que usábamos normalmente. Pero estas sensaciones durarían poco, como si todo hubiera sido un sueño, todo a nuestro alrededor se fue desintegrando, desvaneciendo, no entendíamos lo que pasaba ¿la bitácora no funciona? ¿Qué pasa?¿nos desvanecemos también?...........
Nos habíamos teletransportado una vez más, era el año 2065 el mundo ha sido destruido por completo. Algunas reliquias y la ciudad de Nueva York en ruinas son el último vestigio del paso de la raza humana por el planeta Tierra. Junto con un equipo de científicos, encabezados por el doctor Van Kastle, Bal weign, el agente espacial Sac modelo 1220, y el suscrito Dr. Alfred beristein queríamos determinar que había pasado, para ello analizamos la memoria principal de diferentes prototipos de los modelos 1221 1223……………